El reparto de equity entre socios es una de las decisiones con más consecuencias que toma un equipo fundador, y de las que menos se hablan hasta que se convierten en una urgencia. La mayoría opta por partes iguales por simplicidad, o negocia porcentajes a ojo, y descubre el problema dos o tres años después, cuando el esfuerzo de cada uno ya no se parece a lo que tiene.
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Las ideas son baratas; lo que crea valor es ejecutarlas. Dar equity extra al "socio de la idea", que quizá no sea quien más trabaja, sienta un precedente malísimo. El equity debe seguir el riesgo y el trabajo que asume cada socio, no quién escribió el primer deck. Si el socio de la idea no está haciendo más para construir la empresa, el reparto debería reflejarlo con honestidad.
El vesting no va de desconfianza, va de tiempo. Un socio que se marcha a los seis meses no debería quedarse con el mismo equity que quien aguanta cuatro años. El estándar de cuatro años con cliff de uno es norma del sector porque funciona: premia quedarse, desincentiva las salidas tempranas y da a la sociedad un mecanismo para recuperar participaciones de quien se va. Saltárselo hace daño más adelante, sin excepción.
"Nos fiamos" no es una estructura
El vesting no va de desconfianza, va de tiempo. Sin él, un socio que se va a los seis meses conserva el mismo equity que quien lleva cuatro años, y la sociedad no tiene forma de recuperarlo.
Es muy habitual que los socios se repartan el 100% de la empresa entre ellos y no dejen nada para empleados, advisors o inversores. Entonces llega la primera contratación importante pidiendo equity y alguien tiene que ceder de su propio bolsillo. Mete el pool reservado en el cap table desde el principio —normalmente un 10-20%— para que la dilución futura sea algo estructurado y esperado en vez de una pelea. En Equafy el pool reservado es un elemento de primer nivel del cap table, no un añadido.
Equafy parte de la idea de que el equity debe ser transparente, estar registrado y poder actualizarse. Las asignaciones fijas para los socios que quieren certeza conviven con un pool dinámico que se acumula según las aportaciones. Cuando emites participaciones nuevas —para un empleado, un advisor o una ronda—, el sistema te enseña la dilución de cada miembro en tiempo real antes de que confirmes nada.
| Error | Qué provoca | La solución |
|---|---|---|
| Repartir por la idea, no por la ejecución | Equity que sigue a quien lo contó primero, no a quien asume el riesgo | Repartir por aportación real |
| Saltarse el vesting | Un socio de seis meses conserva una posición de cuatro años | Cuatro años con cliff de uno |
| Olvidar el pool reservado | Los socios financian la primera contratación clave de su propio porcentaje | Apartar un 10-20% antes de negociar |
El reparto a partes iguales (50/50 con dos socios, 33/33/33 con tres) es el más común, pero no siempre el más justo. Funciona cuando todos los socios asumen un riesgo, una dedicación y unas capacidades equivalentes, algo que rara vez ocurre.
Técnicamente sí, pero exige escritura, acuerdo de la junta y el consentimiento de todos los afectados. Es mucho más fácil incorporar desde el principio un modelo dinámico que se ajusta solo que renegociar porcentajes fijos más adelante.
No necesariamente. El cargo de CEO no garantiza la mayor aportación. El equity debería seguir la creación de valor, no la jerarquía, sobre todo en la etapa temprana, antes de que las estructuras formales de gestión importen.
Equafy te deja fijar equity fijo para cada socio, llevar un pool dinámico basado en aportaciones, o mezclar ambos. Todos los cambios quedan registrados con histórico completo.
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